• 22 marzo, 2018

Asistencia del Abogado en Juntas de Socios

Asistencia del abogado en Juntas de Socios

Aunque la celebración de las Juntas se realiza habitualmente sin la presencia de letrados, la asistencia del abogado en Juntas de Socios cobra importancia cuando existen conflictos entre los socios.

La celebración de una Junta de Socios se ha venido convirtiendo en un acto rutinario cuando todo va bien entre los socios

Se tiende a celebrar Junta sin asistencia presencial a la sesión que queda sustituida mediante la circularización de un borrador de acta que se va consensuando entre los socios o accionistas y que se firma cuando cuenta con la mayoría suficiente.

Sin embargo, cuando existe conflicto societario y hay problemas entre los socios, las juntas se convierten en reuniones cuya celebración trasciende enormemente el mero contenido de los acuerdos a adoptar.

Jurídicamente cabría decir que existen tres fases en el proceso de celebración de una junta: la convocatoria, el periodo informativo y la celebración de la reunión. Todas ellas son muy relevantes por las consecuencias que tienen los incumplimientos normativos que pudieran tener lugar y que pueden ser de distinto calado; desde una impugnación de junta o acuerdos a demandas de responsabilidad.

Cuando hay conflicto todos los aspectos formales de las juntas se convierten en sustanciales y las menciones y contenidos que se plasmen y expresen tienen una importancia estratégica que deben suministrarse u omitirse con extremo cuidado en muchos casos.

La clave está, por tanto, en que el cliente lo hubiera sabido y para ello habría sido imprescindible que un Abogado Societario le aconsejara de manera previa y el cliente hubiera contado con la asistencia del abogado en las Juntas de Socios. Pero sirva dicha experiencia como marco para lo que vamos a desarrollar a continuación.

Fase de convocatoria de junta de socios

La convocatoria tiene que estar formalmente bien realizada para que después la junta no sea impugnable por motivos de forma. Además, si no está bien convocada y el socio minoritario pide la intervención de notario para levantar acta, el notario puede llegar a denegar su intervención si detecta que está mal convocada por motivos de plazo o un orden del día inadecuado en ciertos supuestos.

Que sea necesario notario o no depende de varios factores. Los socios minoritarios con un porcentaje de, al menos, un 5% tienen derecho a exigir la presencia de notario para que sea éste quien levante acta de las manifestaciones que tengan lugar durante la reunión. Para ello el socio minoritario debe pedirlo formalmente y en plazo legal.

Otras veces, cuando hay problemas entre socios, puede ser el propio administrador convocante a quien le interese la intervención de notario. Por ejemplo, para no tener problemas de redacción y aprobación del acta de la junta en supuestos de empate entre los socios representativos de la totalidad del capital social.

La convocatoria de la junta es tan importante que los acuerdos podrían llegar a ser impugnables si el texto de convocatoria no contiene una serie de elementos esenciales. Éstos normalmente giran en torno a dos aspectos: un orden del día claro sobre los acuerdos que se podrían adoptar durante la reunión y los derechos que asisten a los socios antes de la Junta para informarse sobre el alcance de los acuerdos propuestos por los administradores (o socios en algunos casos) y sus implicaciones, así como para conocer adecuadamente la marcha de la sociedad con cierto grado de detalle.

A su vez, en las sociedades anónimas cabe que los accionistas minoritarios soliciten una ampliación del orden del día mediante lo que se llama el complemento de convocatoria. Esto obliga a la sociedad a volver a publicar la convocatoria con una extensión de los puntos solicitados por la minoría una vez filtrados desde un punto de vista jurídico en cuanto a su procedencia y transcripción.

Con anterioridad a la junta es importante que el Abogado asesore al órgano de administración acerca de las incidencias que se puedan presentar en relación a complementos de convocatoria en sociedades anónimas o sobre el alcance y procedencia del derecho de información ejercitado por los accionistas minoritarios como veremos en el apartado siguiente.

Fase de información de los asuntos comprendidos en el orden del día de la Junta de Socios

El derecho de información de los socios es uno de los derechos más trascendentales de la vida societaria.

Permite a los socios o accionistas varias cosas:

  • Controlar la gestión social y velar por la buena marcha de la empresa pero, sobre todo, que hay una correspondencia entre dicha evolución y los retornos económicos que buscan los socios pues de poco sirve tener una sociedad que va estupendamente pero que no reparte dividendos nunca, por ejemplo, si no está correctamente justificado.
  • Vigilar la gestión de los administradores en sus múltiples aspectos para tomar medidas en caso de que la misma no se estime la adecuada: desde acciones de responsabilidad contra ellos, a su mero cese y sustitución por otros más eficientes para los intereses de los accionistas.
  • Influir o suministrar instrucciones al órgano de administración sobre la dirección que consideran los accionistas que debe llevar la sociedad, en los supuestos en los que ello sea posible legalmente.
  • Llegar a nuevos acuerdos societarios que regulen estatutariamente determinadas circunstancias sociales como pueden ser la introducción de derechos de salida de los socios o causas de exclusión de los mismos, así como autorizaciones para compatibilizar actividades por socios o administradores, etc.

El derecho de información puede ejercitarse por los socios y accionistas antes y durante la junta. En Sociedades Anónimas incluso es posible informar a posteriori. Sin embargo, hoy día este derecho tiene unos límites más difusos que en el pasado, lo que obliga a analizar caso por caso qué supuestos encajan en las premisas legales y cuáles quedarían fuera poniéndolos en relación con los derechos e intereses de la propia sociedad que podrían no estar alineados con los de determinados accionistas en todo momento (Piénsese en un supuesto donde un accionista es competidor de la sociedad al mismo tiempo o el de un socio que actúa de manera abusiva). Esta labor es complicada porque es casuística dado que la Ley no regula los supuestos concretos donde la información solicitada tiene amparo y cuándo debe denegarse. Es por ello que la labor de un Abogado será de gran trascendencia pues analizará los presupuestos de las solicitudes y verificará si encaja con las premisas legales y jurisprudenciales según las sentencias en diversos casos recaídas.

Fase de celebración de la Junta de Socios

Durante las juntas conflictivas no es infrecuente que se presenten situaciones inesperadas para los socios convocantes o los administradores mismos. Los administradores tienen obligación de asistencia a las juntas cuando, por el contenido de las mismas, su presencia puede ser esencial para dar razón de determinadas cuestiones. Podría ser el caso de la junta general ordinaria de accionistas en la que se somete a aprobación las cuentas anuales del ejercicio económico de la sociedad, así como la gestión de los administradores durante dicho tiempo y la propuesta de aplicación del resultado. Como decíamos su presencia puede ser tan importante porque, entre otras razones, pueden tener que responder a preguntas que sobre su gestión o el estado económico financiero de la sociedad le sometan los accionistas o socios. En estos casos, su ausencia puede determinar la nulidad de los acuerdos adoptados.

Los Abogados tienen como responsabilidad principal ayudar a los convocantes, de suyo normalmente los administradores, a dirigir y gestionar el desarrollo de la junta resolviendo sobre la marcha las dudas o preguntas de naturaleza jurídica que se presenten. Estas situaciones pueden ser absolutamente novedosas para los administradores o socios y, por tanto, es muy necesaria la presencia de alguien que pueda orientar dado que el notario que, en su caso pudiera estar levantando acta, no puede asesorar a ninguna de las partes durante el transcurso de la reunión.

El Letrado también ayuda a analizar in situ qué contenidos son adecuados plasmar pues pueden tener una relevancia posterior muy grande y, por tanto, efectos jurídicos diferidos de carácter indeseable si se hacen determinadas menciones o se dejan de realizar otras que sean importantes. Así, por ejemplo, en un caso reciente, fue conocido un supuesto en que un acta de junta en el que se plasmaba un acuerdo obtenido en un contexto de conflicto societario y en contra de la voluntad del cliente quien se vio compelido a adoptarlo. La mera literalidad de este acuerdo luego perjudicó al cliente en un proceso laboral en el que fue despedido como trabajador, de manera que habiendo podido ser nulo su despido, éste se convirtió en improcedente a causa de lo expresado en dicha junta. En este sentido el acuerdo le perjudicó con efecto diferido en sus derechos laborales y si el cliente lo hubiera sabido a tiempo, nunca habría perdido su mejor derecho para defenderse del despido; derecho laboral que habría sido relevante también a la hora de hacer valer su peso en el problema con sus socios.

Otra situación en la que el contenido de un acta se ha vuelto en contra de los administradores ha sido aquel en el que la misma sirvió como prueba para que un proveedor reclamara a la sociedad por incumplimiento contractual. Naturalmente se incoaron acciones penales por revelación de secretos pero, indudablemente, el daño estaba hecho. Por tanto, cualquier cosa que se haga constar puede tener una trascendencia posterior y el Abogado ayudará a prevenir por un lado y a dar coherencia a los comportamientos legales por el otro, para que luego no pueda volverse en contra del cliente un acto propio por acción u omisión.

Resumiendo lo que hemos estado exponiendo hasta ahora, lo que va a aportar el Abogado se puede sintetizar en:

  • Preparación de la documentación necesaria tanto desde el punto de vista legal como desde la perspectiva de su oportunidad.
  • Prevenir menciones que puedan ser malinterpretadas y usadas en contra de los administradores, socios o empresa. Incluso hacer menciones positivas para la empresa frente a terceros no socios o accionistas.
  • A la inversa, asesorar a los minoritarios sobre qué cuestiones será importante preguntar o analizar sobre la marcha de la sociedad y la protección de los intereses de los accionistas o socios.
  • Velar por la legalidad del desarrollo de cada fase para la celebración de la reunión, sobre todo cuando se presentan situaciones infrecuentes.
  • Advertir de las consecuencias que determinadas decisiones podrían tener si se plasman en acuerdos sociales.
  • Ayudar a constituir la mesa de la junta.
  • Orientar legalmente al presidente de la junta y, en su caso, a los administradores sobre qué preguntas realizadas en el transcurso de la misma pueden ser respondidas y cuáles no procederían o habría que posponer.

Como puede comprobarse una Junta General es algo más que una mera formalidad o reunión entre socios. Es importante darle la relevancia que la Ley le atribuye y para todas las situaciones que puedan darse es bueno y oportuno contar con asistencia de Abogado a la Junta, así como para su preparación y convocatoria previos, en aras de evitar problemas posteriores. Además el Abogado suele tener una visión más integral sobre la trascendencia jurídica de cuanto sucede, de modo que no se limitará a detectar problemas societarios si existen otras implicaciones de órdenes distintos como el penal, el fiscal, el laboral o el administrativo. Si tiene una junta probablemente le resulte necesario asistencia legal, nos tiene a su disposición.

UCELAY Bufete de Abogados Mercantiles en Madrid

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