• 29 enero, 2016

La renuncia del administrador si queda el cargo inoperante

De acuerdo al artículo 147 del Reglamento del Registro Mercantil, para que un administrador pueda dimitir, basta con que lo comunique a la sociedad pues es evidente su derecho a desvincularse unilateralmente del cargo para el que había sido nombrado. En relación al cese del administrador, dispone dicho precepto que: La inscripción de la dimisión de los administradores se practicará mediante escrito de renuncia al cargo otorgado por el administrador y notificado fehacientemente a la sociedad, o en virtud de certificación del acta de la Junta General o del Consejo de Administración, con las firmas legitimadas notarialmente, en la que conste la presentación de dicha renuncia.

Sin embargo, puede darse el caso en que por la dimisión de uno o varios administradores el órgano de administración quede inoperante. Sería el caso de la dimisión del administrador único o de todos los mancomunados o solidarios por ejemplo, supuestos en los que quedaría vacante el órgano directamente y situaría a la sociedad en la necesidad de que sus socios instaran una convocatoria judicial – o ante el Registrador Mercantil – de junta pero que en casos de circunstancias difíciles de una empresa, puede generar retrasos y daños de estimable entidad a la sociedad por quedar «acéfala» de los que el administrador cesante podría llegar a responder por una conducta que podríamos calificar como relativamente temeraria. En cambio, si a pesar de la renuncia, aún quedan administradores con cargo vigente, éstos se darían por notificados de la dimisión comunicada y, en su caso, pueden convocar la junta ellos mismos con el solo fin de nombrar sustituto por aplicación del artículo 171, párrafo segundo.

En vista de ello, el Registro Mercantil, en aplicación del deber de diligencia previo del administrador, para poder inscribir su cese, le exige que previo a su renuncia lleve a cabo una convocatoria de Junta en la que, con independencia de su éxito o resultado, haya intentado que se nombre nuevo administrador. Es decir, que a pesar de la dicción literal del artículo 147 del RRM, si la dimisión supone dejar el órgano vacante, requerirá previa convocatoria de junta donde figure como orden del día el cese del administrador convocante y el nombramiento de uno nuevo evitando así una perjudicial paralización de la vida social.

Por tanto, el procedimiento a seguir para el cese del administrador en caso de dejar el órgano de administración inoperante, sería el siguiente:

  • El administrador in cesando que advierte que su renuncia implicará la inoperancia de la sociedad que le nombró, deberá convocar junta general;
  • La convocatoria incluirá en su orden del día su cese y el nombramiento de sustituto, sin perjuicio de otras propuestas que pudieran ser necesarias según el caso (cambio de domicilio social, concurso de acreedores…);
  • Basta la mera convocatoria a los socios y su celebración, no siendo necesaria la acreditación de su efectiva celebración. En consecuencia, es independiente de que se nombre o no a un nuevo administrador a efectos de inscripción de la renuncia puesto que la diligencia exigible al administrador termina con la puesta en marcha del mecanismo para permitir su fácil sustitución pero no de que ésta se produzca, lo que ya será deber de los socios convocados.

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