• 22 octubre, 2018

Cómputo de plazo en la convocatoria de Junta General en sociedades limitadas y anónimas

Cuando una sociedad debe tomar decisiones cuya competencia es la Junta General, los administradores deben convocarla para someter los asuntos a su aprobación. Ahora bien, un aspecto que genera no pocas dudas a los administradores y que afecta de lleno a la validez de la celebración de una Junta es el plazo que debe mediar entre la convocatoria y su celebración o, dicho de otro modo, cómo se hace el cómputo del plazo de convocatoria de una Junta, ya sea ordinaria o extraordinaria.

 

Celebrar junta sin contar bien los plazos puede viciar de invalidez su celebración

En las convocatorias de sociedades, la importancia de cumplir con el margen temporal que establece el art.176 L.S.C. deviene, en primer lugar, en la necesidad que tienen los socios de obtener información sobre las cuestiones que se prevén en el orden del día y así, poder contar con información suficiente para poder formar la convicción sobre el sentido de su voto, tiempo durante el cual pueden hacer preguntas al órgano de administración; pedir ciertas informaciones o documentaciones.

Tan importante es respetar el período de tiempo adecuadamente que en el caso de que no se respeten los plazos, el Registrador puede rechazar la inscripción de los acuerdos de la Junta General de la Sociedad. Asimismo, se pueden impugnar los acuerdos sociales que hayan sido aprobados en la Junta por ser nula la propia celebración de esta, no pudiendo inscribirse los aprobados en el Registro Mercantil correspondiente (ex. arts. 204 y ss. L.S.C.) en el caso de obtener una sentencia que la declare inválida.

En relación al plazo, hemos de recordar que cada sociedad se rige en este aspecto por lo que regulen sus estatutos. Por tanto, siempre habrá que comprobar qué plazo se prevé en estos. Sin perjuicio de ello, la Ley de Sociedades de Capital, para las sociedades limitadas y las anónimas, establece que, como mínimo, debe observarse un determinado plazo, siendo de duración diferente en función de si es una u otra; quince días, al menos, para las limitadas y treinta, en cambio, para las anónimas.

Entrando más concretamente en el cómputo legal del plazo que debe mediar entre convocatoria y celebración, debemos partir de lo que dispone el art. 176.1 del Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (de aquí en adelante, L.S.C.) que dice que «Entre la convocatoria y la fecha prevista para la celebración de la reunión deberá existir un plazo de, al menos, un mes en las sociedades anónimas y quince días en las sociedades de responsabilidad limitada. Queda a salvo lo establecido para el complemento de convocatoria». No obstante, insistamos en que se debe tener en cuenta que los estatutos sociales pueden establecer un plazo superior a esos quince días en las sociedades limitadas, no pudiendo ser nunca inferior, por lo que de haberse regulado uno diverso habrá que atenerse al mismo.

Igualmente, aunque el plazo al que hemos hecho referencia sea el general, para ciertas operaciones, como cuando quieren adoptarse acuerdos de fusión o escisión, el plazo entre la convocatoria y la fecha prevista para la celebración debe ser de un mes (ex. art.32.1 de la Ley 3/2009, de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles), por la entidad del interés en juego y en aras de proteger mejor a los accionistas y stake holders.

Los días inhábiles se cuentan en los plazos para convocar Junta General de la sociedad limitada y la anónima

Sentado lo anterior, el cómputo del plazo debe realizarse sin descontar los días inhábiles, quedando incluido el día de la publicación y excluyéndose el día de celebración de la Junta en el cómputo (en este sentido: S.A.P. Las Palmas 8 de mayo de 2018; S.A.P. Santa Cruz de Tenerife de 8 de octubre de 2012 o S.A.P. Alicante de 16 de marzo de 2005). Ahora bien, en cambio, los supuestos en que los plazos no sean regulados por días sino por períodos de semanas o meses, se computarán de fecha a fecha (S.A.P. Salamanca de 21 de julio de 2005), y si en el mes de vencimiento no existiera un día equivalente al del inicial del cómputo, se entenderá que el plazo expira el último del mes (ex. art. 5.1 del Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el Código Civil).

A modo aclaratorio, STS, Sala 1ª de 10 de enero de 2012, en su Fundamento de Derecho Segundo:

«Siempre que no se establezca otra cosa, en los plazos señalados por días, a contar de uno determinado, quedará este excluido del cómputo, el cual deberá empezar en el día siguiente; y si los plazos estuviesen fijados por meses o años, se computarán de fecha a fecha… En el cómputo civil de los plazos no se excluyen los días inhábiles».

O la DGRN de 10 de enero de 2002, que señala que:

«el cómputo del plazo se ha de llevar a cabo teniendo en cuenta como día inicial el correspondiente al de publicación de la convocatoria social, excluyéndose el de la celebración de la Junta».

Cómo se computan el día de publicación de la convocatoria y el día de celebración de la Junta

Pongamos un ejemplo práctico para entender mejor cómo se realizan este tipo de cómputos:

Supongamos que quieren celebrar una Junta General el día 1 de septiembre del próximo año con el siguiente orden del día: Aprobación de la operación de fusión por absorción de sociedades.

La ley establece que cuando el plazo esté fijado en meses, el mes se computará de fecha a fecha, es decir, también cuentan los sábados y domingos o festivos, por lo que deberán publicar la convocaría o remitir la carta con la convocatoria al último socio a más tardar el día 31 de julio de ese año.

Ahora bien, imaginemos que esta misma convocatoria la queremos celebrar el 31 de octubre de este año. En estos casos ¿cuándo debemos entender que podemos celebrar la Junta? El art.5 del Código Civil regula que si en el mes de vencimiento -noviembre- no existiera un día equivalente al del día inicial del cómputo -no existe el día 31- se entenderá que el plazo finaliza el último día del mes, es decir, el 30 de noviembre. En este supuesto, la celebración de la Junta no podría celebrarse antes del día 1 de diciembre.

En este sentido, la SAP de Málaga de 14 septiembre de 2005 señala:

«La convocatoria se publicó el 11 de agosto de 2.009, por lo que se respetó el plazo de un mes, ya que el primer día del cómputo del plazo legal es el de la publicación de la convocatoria, por lo que en el presente caso el último día del plazo era el día 10 de septiembre de 2.009, por lo que la Junta pudo legalmente celebrarse el día siguiente».

Así como la SAP de Madrid de 11 de noviembre de 2003 indica:

«Se debate en el presente recurso sobre el rechazo por el Registrador de la inscripción de los acuerdos de la Junta General de la sociedad (celebrada el día 27 de junio de 2000, habiéndose remitido por correo a los socios el último anuncio de convocatoria el día 12 de junio inmediatamente anterior, si bien consta haber sido recibido por los destinatarios los días 14 y 15 del mismo mes) por entender que entre la convocatoria y la celebración de la Junta no se ha cumplido el plazo legal y estatutariamente establecido para ello.

En su decisión argumenta que la inclusión del día de la publicación o comunicación del anuncio en el cómputo de dicho plazo solo es admisible respecto de la sociedad anónima, mientras que para las sociedades de responsabilidad limitada el artículo 46.3 de su Ley reguladora exige que entre la convocatoria y la fecha prevista para la celebración de la reunión exista un plazo de, al menos quince días…

Posteriormente, la postura del Tribunal Supremo cambió y en dos sentencias (29 de marzo EDJ 1994/2866 y 21 de noviembre de 1994 EDJ 1994/8835) entendió que el cómputo del plazo se ha de llevar a cabo teniendo en cuenta como día inicial el correspondiente al de publicación de la convocatoria social, excluyéndose el de la celebración de la Junta».

A mayor abundamiento, el dies a quo del cómputo del plazo dependerá de la forma en la que se haya hecho la convocatoria, distinguiendo diferentes supuestos:

  • Si lo que se han publicado son anuncios, el plazo se computará desde la fecha de publicación del último de ellos.
  • Si se ha convocado de manera individual, «el plazo se computará a partir de la fecha en que hubiere sido remitido el anuncio al último de ellos» (ex. art.176.2 L.S.C.).
  • Si se ha convocado tanto a través de la publicación de anuncios como de manera individual (sistema mixto), el dies a quo será el de la fecha más tardía de las señaladas con anterioridad.
  • Si se ha publicado en la página web corporativa, así inscrita en el Registro Mercantil, desde la fecha de su inclusión en el site corporativo autorizado.

Consejo para antes de convocar junta si se prevé que habrá notario para levantar acta

Finalmente cabe señalar que, en términos prácticos, en el caso de que se quiera que el acta se levante por notario, ya sea porque no existe una buena relación entre los socios, ya porque se prevea que la Junta puede llegar a ser conflictiva, ya porque se sabe que lo van a requerir los socios o bien por puro criterio de oportunidad, es aconsejable que la disponibilidad del notario sea comprobada y fijada con anterioridad a la convocatoria por los administradores en orden a asegurar la presencia de uno si las fechas previstas de celebración son complicadas para los fedatarios, lo que es habitual en algunos periodos del año determinados de especial festividad o asueto.

 

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