• 16 noviembre, 2012

Cómo no engañar a Hacienda con un contrato simulado

El contrato simulado

Conocíamos hace poco la iniciativa de un par de teatros de protestar contra la subida del IVA de las entradas con una acción singular: Como las hortalizas tienen un IVA más bajo, vendieron zanahorias en lugar de tiquets de entrada al teatro y los espectadores asistieron encantados al espectáculo. Mediante esta ficción, este contrato simulado, entendían que salvaban el problema; la subida del IVA.

Un Alcalde de uno de los pueblos donde estaba uno de los teatros contaba la ocurrencia y se ufanaba de que con ese sistema la sala de espectáculos podía cobrar con el coste tributario anterior a la reforma. En los medios no hemos encontrado quien aclare que esta “técnica” es un auténtico fraude de ley, una simulación que, en su caso, puede hacer incurrir a quien la practique no ya en un ilícito sino incluso en un ilícito penal con graves consecuencias.

Hace años el ejemplo típico venía a ser hacer compraventas de vivienda a un precio simbólico para evitar el gravamen que suponía hacer una donación de inmueble de padres a hijos. En estos casos estaba más gravada la donación que la compraventa y se trataba de eludir el mayor coste fiscal mediante un contrato simulado de compraventa donde el precio era casi igual a cero. La Hacienda Pública y otras veces los coherederos no tardaban en detectar el fraude y las acciones legales y administrativas estaban aseguradas.

En Derecho, cuando se usa el método de emplear una norma -más beneficiosa -, denominada norma de cobertura, con un fin distinto para el que fue creada para evitar aplicar a una una acción o situación la regulación que le corresponde realmente y que sería más perjudicial, se conoce con el nombre de simulación. La simulación no es lícita. De hecho, el artículo 6, apartado 4, prevé expresamente que: “Los actos realizados al amparo del texto de una norma que persigan un resultado prohibido por el ordenamiento jurídico, o contrario a él, se considerarán ejecutados en fraude de Ley y no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir“.

Por su parte, el artículo 1.276 del Código Civil lo viene a prever de otro modo diverso: “La expresión de una causa falsa en los contratos dará lugar a la nulidad, si no se probase que estaban fundados en otra verdadera y lícita”.

Esta conducta es peligrosa porque es fraudulenta y las empresas que la empleen por analogía se exponen a responder administrativa, civil, mercantil o penalmente por tales actos, según proceda. Por ello aconsejamos que no imiten, en ningún caso, este tipo de comportamientos que se difunden en los medios sin matices y prácticamente haciendo héroes a quienes en ellos incurren.

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Intento de eludir la ley con un contrato simulado | UCELAY Bufete de Abogados Mercantiles en Madrid

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