• 8 febrero, 2016

Convocatoria formal de junta en fraude de ley

Blog - Convocatoria de Junta en Fraude de Ley | UCELAY Bufete de Abogados Mercantiles en MadridLa convocatoria de junta por parte de los administradores es uno de los aspectos del derecho societario que más han de cuidar éstos pues la vulneración de las normas previstas para notificar a los socios la celebración de una junta general puede dar lugar a la declaración judicial de su nulidad. Ello es lógico por cuanto es la junta de socios la que, en gran parte de las empresas, toma las decisiones más trascendentes para la sociedad y para los derechos de aquéllos que, por ello, se pueden ver seriamente afectados.

Uno de los supuestos más atípicos en los que cabe entender que la convocatoria de una junta es nula, sería aquél en el que el órgano de administración procede a convocarla formalmente cumpliendo todos y cada uno de los requisitos que los estatutos de la sociedad exigen para entenderla válidamente realizada pero con la circunstancia de que se aparta de la práctica mantenida de forma precedente en la forma de hacerlo.

Efectivamente, en las sociedades de carácter más o menos cerrado como pueden ser las sociedades limitadas en general y las anónimas con reducido número de accionistas en particular, los socios o accionistas suelen adoptar prácticas que se apartan frontalmente de los formalismos estatutarios. Esto es muy frecuente en sociedades donde los socios son familiares entre sí o bien ex compañeros de trabajo o mantenían previas relaciones de amistad. En estas situaciones lo que suele primar es una gestión ágil, poco formalista y con frecuentes actos de junta realizados sin sesión. Este tipo de situaciones donde los socios o accionistas prescinden de procedimientos formales para reunirse y adoptar decisiones se basan en la recíproca confianza que se tienen y, por ello, en un principio de confianza legítima en el actuar de los consocios.

Mientras las cosas van bien, no suele haber consecuencias negativas para los socios, el problema llega cuando el convocante, conocedor de esa práctica anti formalista, realiza repentinamente una convocatoria de junta totalmente formal de la que los socios no llegan a tener noticia. Un ejemplo de esto lo encontramos en el típico caso de sociedad limitada cuyos estatutos no prevén la notificación individual de junta sino que la convocatoria se realizará, en todo caso, mediante anuncio en el Borme y publicación en un diario de mayor circulación en la provincia, tal y como prevé el artículo 173 de la LSC, pero que en la práctica se ha venido haciendo mediante notificaciones individuales informales o mediante correo electrónico para agilizar la relación entre socios a los que repentinamente se les convoca mediante anuncio en los medios legales antedichos y sin notificación individual.

Pues bien, en estos casos la jurisprudencia menor ha venido entendiendo que a pesar de que formalmente la convocatoria de junta sea impecable, tal actuación vulnera el principio de buena fe que se regula en el artículo 7 del Código Civil (1. Los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe. 2. La ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo…) por cuanto de manera anómala e insospechada, conforme a la práctica que venía teniendo lugar entre los socios, se convoca a éstos buscando su desconocimiento para adoptar una decisión sin el concurso de su presencia y/o sus votos. Constituye un supuesto de abuso de derecho porque se persigue sorprender al socio y provocar su inasistencia a la junta cuando en la sociedad existe un modo consolidado en la práctica de convocarla y de repente, y sin previo aviso, rompiendo tal praxis, se le convoca exclusivamente por otra vía, incluso aunque responda a una formalidad legal o estatutaria (la mera publicación en el BORME o en el periódico). Si se provoca de ese modo la falta de asistencia del socio, aunque la convocatoria podría estimarse formalmente regular, cabe entender, aunque siempre habrá que analizar cada caso según sus circunstancias, la nulidad por abuso de derecho, si se sorprendió la legítima confianza del socio en que se le iba a convocar del modo habitual.

En este sentido, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra de 28 de marzo de 2014 califica este tipo de conductas como fraudes de ley según el mecanismo que opera en este tipo de ilícitos en tanto en cuanto bajo la cobertura de una norma (Llamada norma de cobertura, los estatutos) lo que se persigue en realidad es pervertir su finalidad pues no debe olvidarse que la convocatoria de junta general tiene como función permitir que los destinatarios conozcan con suficiente antelación que, en determinada fecha y lugar, se va a reunir el órgano social a fin de que puedan asistir a la reunión y queden informados de los asuntos a tratar en ella, así como de los acuerdos cuya aprobación va a someterse a votación. Al perseguirse con la referida actuación un resultado prohibido por el ordenamiento societario, por ser el contrario a la finalidad que da sentido a las normas reguladoras de los requisitos formales de las convocatorias de los órganos de las sociedades mercantiles en la que se apoya, si se lleva a cabo se entiende hecho en fraude de ley.

En consecuencia, cabe concluir que:

  1. La mera convocatoria de junta ajustada a los requisitos legales formales no la hace válida si se aparta de la práctica mantenida por los socios hasta entonces;
  2. En estos casos siempre habrá que proceder analizando las circunstancias de cada caso concreto sin que quepa generalizar;
  3. Deberá probarse la praxis societaria anterior o bien, alegar la carga de la prueba a la sociedad en sentido contrario si es el caso;
  4. Normalmente será más prosperable una nulidad de este tipo en convocatorias de juntas donde la sociedad tenga un carácter reducido o cerrado;
  5. Según el caso será aplicable tanto a sociedades limitadas como a las anónimas.

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