• 30 enero, 2013

Cuándo existe competencia desleal de trabajadores y/o ex-empleados a la empresa

Competencia desleal de trabajadores

La competencia desleal de trabajadores actuales o que han terminado su relación de empleo con la empresa es una cuestión delicada y estratégica para las Pymes. Con frecuencia se presta a confusión si un comportamiento determinado de un ex-empleado incurre en mala fe contra la sociedad y si se le pueden reclamar daños y perjuicios.

Los comportamientos desleales pueden ser de lo más variado por ejemplo, desprestigiar maliciosamente a la empresa de la que se sale; desviar la clientela de la empresa perjudicada a una adversaria; desvelar secretos empresariales a terceros y otros supuestos.

Como la tipología de actuaciones desleales es variada, vamos a centrarnos en un supuesto recurrente en las Pymes: cuando un empleado actual o con una relación laboral finalizada consigue que su empresa de origen pierda parte de sus clientes en favor de otra. Es decir, cuando se derivan clientes de la empresa que le contrató en favor de una rival. Analizar la competencia desleal de trabajadores es un asunto que requiere actuar caso por caso pues cada situación es única. Aunque no se pueden ofrecer soluciones unívocas pues cada supuesto tiene matices que exigen un análisis personalizado, podemos establecer algunas líneas o conceptos generales para que los empresarios puedan tener unos puntos de apoyo:

Matices sobre la competencia desleal de trabajadores

 

  • La clientela no es un secreto empresarial o industrial ni propiedad de la empresa. Es decir, la cartera de clientes de las empresas son su principal activo pero los principios de libertad de empresa y el sistema de economía social de mercado que consagra la Constitución hacen que, en principio, la lucha por la captación de la clientela sea lícita y que razones de eficiencia económica así lo justifiquen. Incluso aunque se haga a través de ex-empleados, como veremos. La conducta desleal, por tanto, vulnera la buena fe comercial pero no un derecho al secreto empresarial.
  • Para que exista competencia desleal en la captación de clientes de las empresas rivales a través de empleados es preciso que el vínculo profesional con la empresa originaria se encuentre vigente. Será lícito, por tanto, que una empresa rival capte clientela de su competidora a través de empleados que abandonaron aquella tanto para proteger el bien jurídico de permitir la libre competencia en el mercado, como para defender el derecho del trabajador a usar sus capacidades y experiencia una vez disuelto el vínculo. Si el vínculo no está vigente, no existe, por tanto, competencia desleal de trabajadores. Así, la sentencia del Tribunal Supremo de 8 de junio de 2009 declara que “no hay ilícito cuando se produce tal circunstancia una vez extinguido el vínculo contractual anterior; y ello es así porque, si bien la clientela supone un importantísimo valor económico, aunque intangible, no existe un derecho del empresario a la misma, por lo que cualquier otro agente u operador en el mercado puede utilizar todos los mecanismos de esfuerzo y eficiencia para arrebatar la clientela al competidor“. Y en relación al fundamento basado en el derecho del trabajador dice: “De otro lado, no debe confundirse el aprovechamiento indebido del esfuerzo ajeno, por la utilización de información confidencial y valiosa de la empresa (propiamente, secretos empresariales), con el uso de aquellas informaciones que formen parte de las habilidades, capacidades y experiencia profesional de carácter general de una persona, adquiridas a lo largo de su vida laboral. En este sentido, las habilidades, capacidades, experiencia y conocimiento del sector o actividad que componen la formación y capacitación profesional del trabajador (que sin duda por esas razones es incorporado a la empresa de la competencia), son de libre e incluso necesario uso por el mismo, con el consiguiente aprovechamiento por la nueva empresa que lo emplea, normalmente dedicada al mismo sector de actividad en el que ha adquirido aquellos valores. El límite vendría representado por aquellos conocimientos o información, titularidad de hecho del empresario, que constituyen secreto empresarial, al cual se ha tenido acceso legítimamente en tanto se mantenía su relación con la anterior empresa, pero con deber de reserva”.

La dificultad se encuentra, en estos casos en diferenciar el conocimiento que objetivamente pertenece a la empresa como secreto empresarial del conjunto de conocimientos y capacidades personales del trabajador cuya utilización precisa en el ejercicio de su derecho al trabajo.

De hecho, la jurisprudencia lo tiene claro: la empresa originaria no puede impedir a un empleado suyo que deje su trabajo y desarrolle una actividad semejante, para la que precisamente estaba profesionalmente preparado: no había previsto en su contrato de trabajo una cláusula de no concurrencia y no es posible jurídicamente coartar la profesión ajena; tampoco puede impedir que se constituya una sociedad que tenga una actividad en parte coincidente con la suya ni evitar que aquel empleado pase a desarrollar su actividad profesional en una nueva empresa. Este supuesto, por tanto, no se considera competencia desleal de trabajadores.

  • No es desleal que un trabajador finalice su contrato y se establezca por su cuenta captando los clientes de la empresa donde hasta ese momento venía prestando sus servicios. Es decir, que el trabajador pase a convertirse en autónomo o constituir su propia sociedad ofreciendo sus servicios a los clientes que ya conocía de su anterior empresa cuando ya se ha disuelto el vínculo.
  • Será desleal la captación de clientela operada en favor de la rival por trabajadores con contrato en vigor en la empresa perjudicada. El fundamento se encuentra en que el aprovechamiento del esfuerzo ajeno vulnera la buena fe de los agentes económicos que concurren al mercado y convierten su actuación en un ilícito susceptible de reclamación por daños. Pero puede no serlo en todos los casos: existen supuestos donde quedará al arbitrio del Juzgador decidir si se ha verificado el ilícito o no como, por ejemplo, cuando el aún empleado comunica a los clientes pocos días antes de irse de que finaliza su relación con su empleadora y comunica su próximo destino empresarial.
  • Si el trabajador que ha roto su vínculo con la empresa anterior y tenía suscrito un pacto de NO COMPETENCIA post contractual o prohibición de competencia expreso y acreditativo, comienza a derivar los clientes a una empresa rival con la que empieza a colaborar o les oferta sus servicios directamente por haberse establecido por sí mismo, no sería un acto de competencia desleal, sino una infracción contractual. En estos casos, además, no será suficiente la existencia de ese pacto, será preciso también que el mismo reúna los requisitos que se han venido estableciendo por la vía judicial para considerarlo válido y/o eficaz.
  • La desviación de clientela por parte de los trabajadores en favor de una empresa rival es susceptible de reclamación por daños contra dichos empleados y contra la empresa beneficiaria de la conducta desleal de aquéllos que capta los clientes.

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