• 1 junio, 2013

Préstamo participativo como forma de financiar la empresa

El préstamo participativo puede ser una gran forma de financiación para nuestra empresa por sus especiales características. Una de las maneras más habituales de obtener inversión para la sociedad suele consistir en acudir al círculo cercano al emprendedor para pedirla (Las llamadas 3 F o FFF, es decir, friends, fools and family ó amigos, inocentes y familias),  y aunque la forma de articular las aportaciones de este ámbito es bien variada, una forma idónea puede ser usar este instrumento legal que también se utiliza lógicamente otros supuestos. La entidad más conocida en España por facilitar préstamos participativos es Enisa pero es una fórmula habitual para aportar capital entre los socios y la sociedad o bien, para inyectarlo por parte de inversores como Enisa precisamente.

Requisitos del préstamo participativo

La ley no ofrece un concepto de préstamo participativo pero sí regula sus requisitos esenciales. Así está previsto, con carácter general, en el artículo 1740 y siguientes del Código civil y 311 y siguientes del Código de Comercio y, como tal, el que lo obtiene adquiere la obligación de devolver el capital principal prestado y los intereses pactados. A falta de pacto expreso sobre los intereses, se entiende que el préstamo carece de ellos. Lo mismo con el préstamo participativo.

Lo que hace diferente a este tipo de préstamo es que a la empresa se le exige el cumplimiento de unos requisitos concretos predispuestos legalmente que hacen que se trate, por ello, de un contrato regulado legalmente y, por esto mismo, típico. Las condiciones que según el Real Decreto-Ley 7/1996, de 7 de junio, sobre Medidas urgentes de carácter fiscal y de fomento y liberalización de la actividad económica, debe reunir el negocio son las siguientes:

1.- Se establece obligatoriamente un interés variable que se calcula en función de la evolución de la actividad de la empresa. El baremo utilizado para determinarlo puede ser el que hace referencia al nivel del beneficio neto; el volumen de negocio; el patrimonio total existente o cualquier otro que libremente acuerden el prestador y el prestatario. Remarcamos la obligatoriedad del interés variable porque la doctrina del Tribunal Supremo ha establecido con nitidez que si no se cumple dicho requisito no existe préstamo participativo y, por tanto, no se aplican sus efectos legales.

2.- Se puede acordar también junto a ese interés variable uno fijo que no dependa del resultado del comportamiento de la sociedad.

3.- Por su parte, la devolución anticipada del mismo solamente será posible si la misma se compensa con una ampliación de igual cuantía de sus fondos propios de la sociedad (lo que no obsta a la obligación de devolución del capital prestado) y que la misma no sea un simple producto de la actualización del valor de los activos de la empresa (Se trata de evitar así un aprecio de valor de dichos activos realizado de manera artificiosa o ficticia).

3.- De manera potestativa, las partes pueden pactar una penalización en caso de amortización anticipada del préstamo participativo. Este factor lo hace especialmente interesante y le da una dimensión claramente inversora a este instrumento legal, dado que revela por sí misma el interés financiero que satisface. Es decir, este préstamo busca claramente una rentabilidad, un retorno de la inversión, y la Ley ha previsto que se compense el riesgo que asume el inversor cuando lo concede con una penalidad para el caso en que el prestatario pueda devolverlo antes de lo previsto; de esta manera se frustra menos la expectativa de ese ROI pues éste será menor ahora dada la entrega antes del término previsto.

4.- Otra característica atribuida por Ley a los préstamos participativos es que en los concursos y ejecuciones forzosas en caso de insolvencia, los mismos gozan de prioridad frente a otros créditos una vez que se han satisfecho los de los acreedores comunes. Introduce así un interés añadido para que en caso de impago el acreedor sepa con posibilidades de éxito tiene cuando deba concurrir junto a otros a cobrarse lo aportado.
Por último, los préstamos participativos forman parte del patrimonio netoa los efectos de reducción de capital y liquidación de sociedades mercantiles, lo cual tiene un gran interés para los socios.

Caso concreto de préstamo participativo básico

Un ejemplo de préstamo podría ser aquel en el que se pactara, por ejemplo, un interés fijo del 8-10% y un interés variable en función del nivel de resultados de la sociedad en cada anualidad. Incluso se puede pactar una carencia pues la norma citada no lo impide y entra dentro de la autonomía de la voluntad de las partes que el Código Civil consagra en relación a los pactos. De esta manera, un emprendedor que busque financiarse y lo lleve a cabo mediante un préstamo participativo podría pactar con sus inversores lo siguiente:

1.- Un año de carencia o hasta que se produzca el break even de la sociedad (El umbral de rentabilidad de la empresa, esto es, cuando ya tiene beneficios netos).
2.- Un interés fijo como el mencionado: al 8-10%.
3.- Un interés variable escalable en función de los resultados obtenidos por la sociedad cada año.

Otros elementos de interés sobre el préstamo participativo

De lo dicho, se puede deducir claramente que con este tipo de acuerdos se introduce una flexibilidad financiera en la empresa que le resultará muy positiva pues la misma permite adaptarse al plan de negocio de la empresa. Facilita unas condiciones que tratan de no ahogar a la sociedad y su tesorería, sino de ser rentable cuando la empresa lo es y no serlo cuando falta liquidez por acontecer dificultades o estar en fase de semilla.

No está de más señalar que, desde un punto de vista financiero, lo normal será pactar unos intereses, variables y, en su caso fijos, que desde la perspectiva del inversor, si no le mueven otras motivaciones, superen los propios de otros productos financieros como:

1.- La deuda pública renta al 5 o 6% según el caso.
2.- Los fondos de inversión y otros productos pueden dar rentabilidades muy variadas, pero, generalmente, deberían ser mayores al 6%.
3.- Los créditos al consumo se ofrecen con intereses que arrancan en el 8%
4.- Por último, para algunos casos, un crédito hipotecario referenciado puede estar en torno al Euribor + 2-3%.

Desde la perspectiva del prestatario, éste intentará que los intereses sean lo más bajos posible pero no está de más que tenga en cuenta lo que puede esperar su inversor.

Por último, destacar que este es un vehículo muy frecuente para realizar nuevas aportaciones de capital por parte de los socios de las sociedades mercantiles. Aportaciones que, como decíamos, forman parte de los fondos propios pero están sujetas a devolución y no se integran en el capital social.

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