• 31 enero, 2012

Requisitos para realizar comunicaciones comerciales lícitas (2 de 2)

En un artículo anterior explicábamos las condiciones que han de reunir nuestros posts para ajustarse a la legalidad de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información. En esta ocasión vamos a analizar y aclarar algunos casos frecuentes que pueden dar problemas, al no considerarse comunicaciones comerciales lícitas:

La funcionalidad “Enviar a un amigo” desde una página web

Ha sido muy frecuente el uso de este tipo de aplicaciones en las páginas web; mediante ellas la web pone un mecanismo a disposición de quien la visita para que envíe a un tercero un correo electrónico con la información de interés que ha encontrado en dicho site. Es una manera de promoción que ahorra al usuario copiar y pegar el link y el titular de la información. El problema es que en este caso la Agencia Española de Protección de Datos, competente también en aplicación de la LSSICE ha considerado que se vulnera el artículo 21 de dicha Ley, que recordemos que exigía el consentimiento expreso del destinatario con el que aún no se había mantenido una relación de negocios, al no existir la autorización previa y aunque el sistema supone que es un visitante de la página quien lo ordena, al enviarse desde la web que da servicio, con su IP (Protocolo de Identidad en Inglés), entiende que es como si lo remitiera directamente la entidad responsable de la web. Efectivamente, la AEPD declaró en su procedimiento sancionador PS/00323/2007, que: “En el presente supuesto desde la IP de Iniciativas Virtuales se ha enviado un correo comercial a Don P.P.P. sin poder acreditar el consentimiento previo ni la existencia de una relación contractual anterior. Nunca pueden enviarse correos promocionales sin contar con estos requisitos. Iniciativas Virtuales ha ideado un sistema de enviar correos comerciales omitiendo las exigencias de la LSSI (consentimiento previo e informado o que, previamente, haya habido una relación contractual entre el remitente del correo y el destinatario) al hacerse a través de personas que si mantienen una relación con dicha entidad, pero que lo único que han de hacer es reenviar el propio correo comercial de Iniciativas Virtuales utilizando incluso la misma IP de la entidad“.

No se puede enviar comunicaciones comerciales a los proveedores sin su permiso

Parecido sucede con el caso no infrecuente en el que una empresa aprovecha la relación comercial que mantiene con sus proveedores para remitirle ofertas promocionales. Pues bien, en estos casos la Agencia, en su resolución de 5 de mayo de 2009, ha vuelto a considerar que la existencia de una relación comercial con un proveedor no es equiparable a la relación negocial mantenida con un cliente. Por ello, deberá solicitarse permiso al proveedor para ser destinatario de nuestros newsletters comerciales. La razón estriba en que el artículo 21 de la LSSICE habilita al envío de comunicaciones comerciales, sin pedir permiso, a los que ya son clientes de la empresa siempre que esté relacionado con servicios similares a los ya prestados. Se entiende, entonces, que será nuestro proveedor el que nos podrá enviar dichos mails pero no a la inversa (salvo que nos autorice expresamente) mientras nuestra empresa no sea proveedora de servicios de dicho proveedor al mismo tiempo.

Es sancionable enviar comunicaciones comerciales de terceros sin autorización previa del destinatario

Siguiendo la misma aplicación del principio de consentimiento para recibir comunicaciones comerciales, un supuesto no infrecuente lo constituye cuando una empresa remite publicidad de ofertas o catálogos de productos de otras empresas. Es un caso típico en dos casos: cuando existen grupos de empresas que tienen sinergias entre sí pero prestan distintos servicios y cuando una empresa suscribe algún tipo de convenio de colaboración con otras para realizar venta cruzada. Pues bien, dado que el factor diferencial es la finalidad del envío de las comunicaciones comerciales si el destinatario no autorizó la recepción de las mismas en origen, se incurre en una conducta sancionable. En estos casos, la falta de oposición en sucesivos correos, como vimos en un post anterior, no equivale al consentimiento expreso e inequívoco que exige la LSSICE y solamente si se dió la opción de solicitar la cancelación de los envíos en cada correo esta práctica actuará como atenuante pero no como eximente (Sentencia de la Audiencia Nacional de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de 15 julio 2011).

Sanción de 600 euros a una Fundación por enviar información no solicitada a un potencial interesado en la misma

Sanción de 600 euros a una empresa por enviar información a una dirección de correo tomada de una web corporativa sin consentimiento del destinatario, siendo irrelevante si es persona física o jurídica

Requisitos para realizar comunicaciones comerciales lícitas | UCELAY Bufete de Abogados Mercantiles en Madrid

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