• 23 diciembre, 2011

¿Tenemos una mera colaboración mercantil o sociedad irregular?

¿Tenemos una sociedad irregular? Para saberlo tenemos que determinar cuáles son las diferencias entre un simple acuerdo de colaboración lucrativo y una sociedad irregular. A menudo dos partícipes en un negocio pueden pensar que tienen un mero contrato de colaboración o uno de arrendamiento de servicios y, sin embargo, es posible que exista un auténtico contrato de sociedad con consecuencias muy diversas para ellos tanto en un caso como en otro.

El artículo 1665 del Código Civil dispone que: “La sociedad es un contrato por el cual dos o más personas se obligan a poner en común dinero, bienes o industria, con ánimo de partir entre sí las ganancias”. Es decir, que siempre existirá una sociedad en toda situación en la que se verifiquen estos elementos:

  1. Existencia de un ánimo de actuar conjuntamente con un fin común (la affectio societatis).
  2. Aportación de un patrimonio a un haber común: trabajo, bienes o derechos.
  3. Intención de repartir en común las ganancias obtenidas.

Así ha sido declarado profusamente por la Jurisprudencia del Tribunal Supremo en diversas sentencias donde pasaba de calificar una relación de mera colaboración a una de sociedad. ¿Por qué es posible tener una sociedad si no se ha constituido una formalmente?. Pues es posible porque se verifican dichos elementos y porque la falta de forma adecuada no elimina su carácter societario sino que la convierte en lo que se llama sociedad irregular.

La diferencia entre una sociedad irregular civil y una mercantil radica en la materia objeto de la misma, de manera que serán mercantiles las sociedades constituidas para la realización de actos de comercio (Por ejemplo, un programador y un diseñador gráfico se unen para vender páginas web) y civiles cuando no concurre tal circunstancia. A estos efectos, además, es indiferente si se trataba de una mera relación jurídica articulada solo verbalmente pues se admite la existencia de sociedad irregular así formada lo cual conduce a una mayor dificultad probatoria pero no es impedimento para su existencia y efectos. La sociedad mercantil, por su parte, se regula en el artículo 117 del Código de Comercio y es susceptible liquidación según lo regulado en el artículo 227 y siguientes de dicho Código. De hecho, se rige la relación entre los contratantes primero por las cláusulas y condiciones del propio contrato y, en lo no previsto, por las disposiciones del Código de Comercio, y más en concreto la legislación prevista para las sociedades colectivas; y en última instancia por las normas del Código Civil.

Volviendo a la dualidad Colaboración mercantil o sociedad irregular, en la primera puede existir ánimo de lucro pero éste no es común sino que es individual. Cada parte obtiene un lucro distinto. Por ejemplo, un programador web contrata a un diseñador gráfico, éste obtendrá un precio a cambio de su trabajo y aquél obtiene el trabajo del diseñador gráfico que al unirlo a la programación que realiza le permite vender el proyecto por su cuenta y obtener su propio lucro. Aquí está claro que no existe un beneficio repartido en común. Es claramente una mera colaboración. Tampoco existe una intención de explotar conjuntamente un negocio; la colaboración es puntual; si hubieran pactado unir ambos talentos para vender páginas web entre los dos hablaríamos entonces de una sociedad irregular con todo lo que ésta implica en lo tocante a responsabilidad civil, reparto de ganancias, disolución y liquidación.

Le aconsejamos que tome el hábito de consultar a su Abogado para todo tipo de decisiones. Acudir a la Abogacía Preventiva le ahorrará muchos problemas en el futuro y costes procesales que se pueden evitar con una cualificada guía legal de un especialista.
 
Diferencias entre una sociedad irregular y una colaboración mercantil | UCELAY Bufete de Abogados Mercantiles en Madrid

Consulte

91 445 03 07