• 14 octubre, 2014

La transferencia bancaria es préstamo y no donación (Con carácter general)

Blog - Transferencia bancaria como préstamo o donación | UCELAY Bufete de Abogados Mercantiles en Madrid¿La transferencia bancaria es préstamo o donación?

Es habitual que, en las situaciones problemáticas, quienes han realizado o recibido cantidades de dinero mediante transferencia bancaria tengan dudas razonables sobre el alcance que ha tenido dicho acto en el sentido de si el mismo se considera regalado o solamente prestado.

Podemos decir, con carácter general, que la transferencia bancaria de dinero no implican que el importe ingresado constituya una donación, salvo que existan otros hechos, actos o elementos objetivos que permitan establecer que la transferencia obedece específicamente al cumplimiento de una donación.

Así es también en relación con la transferencia bancaria que frecuentemente hacen los socios a sus empresas para financiarlas como bien sintetiza la sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias de 29 julio 2009: “toda vez que no siendo discutida la entrega del dinero, ni su importe, lo que por otra parte resulta de la transferencia bancaria de 29 de octubre de 2.001 (fol. 37), es a la sociedad mercantil demandada a quien corresponde acreditar que ello obedeció a título de mera liberalidad o que quienes lo entregaron renunciaban a su reintegro, ya que de la presunción de la que se parte, precisamente por desenvolverse la entrega en el ámbito de las relaciones patrimoniales y mercantiles, es la de la existencia de un contrato que excluye la mera liberalidad”. Pasamos a desarrollar un poco más la problemática tomando en consideración dicha doctrina y otros elementos de relevancia jurídica.

El contrato de préstamo puede ser informal y transferir no equivale a regalar o donar

En nuestro ordenamiento jurídico los contratos pueden ser escritos pero también verbales pues rige el principio de libertad de forma. Esto significa que si no se ha contemplado nada por escrito y lo que se reclama posteriormente se basa únicamente en la existencia de transferencias bancarias, se podría considerar posible cualquiera de los dos negocios comentados: donación o préstamo. Pero, la conclusión más importante en este aspecto, radica, precisamente, en que la existencia de un contrato de préstamo puede afirmarse aunque no exista un acuerdo escrito que así lo regule y que, por tanto, transferir dinero no equivaldría a regalarlo. Esto último siempre que no existan otros hechos que permitan afirmarlo y en concordancia con lo que a continuación comentamos.

No hay donación si no existe intención de donar

Por su parte, con las prescripciones normativas del Código Civil que son las que rigen la donación, que describen a ésta como un acto de liberalidad por el cual una persona dispone gratuitamente de una cosa en favor de otra, que la acepta, por lo que con la simple literalidad del precepto (Artículo 618 CC) no quedaría del todo claro sin con la entrega en efectivo estamos en presencia de una cosa u otra.

Por ello, ha tenido que ser la Jurisprudencia la que establezca el elemento que permite establecer la diferencia entre ambas figuras jurídicas y éste es lo que se denomina ánimus donandi (intención de donar). Es decir, que para la jurisprudencia no existe donación, pese a transferirse una cantidad, si no existe a la vez una intención de donar. Y lo que es más importante, el ánimus donandi no se presume nunca según tiene declarado de manera reiteradísima el Tribunal Supremo (STS 20 de octubre de 1992); y debe probarse por quien se alega.

Lo que se acaba de mencionar implica que junto a la acreditación del presupuesto objetivo de haber recibido una determinada cantidad debe probarse el requisito subjetivo de la intención de donar la cual puede evidenciarse a través de hechos concomitantes (pues nos estamos refiriendo en todo momento a un supuesto donde no existe contrato escrito de préstamo o donación), como pueden ser; declaraciones de testigos creíbles, un contexto que permita presumirlo verdaderamente o algún acuerdo de junta general de socios o pacto de éstos, por ejemplo. Esta necesidad de probar la intención de donar beneficia claramente a quienes realizan aportaciones mediantes simples transferencias bancarias pues la carga de probar que el dinero fue donado y no prestado corresponderá a quien lo recibió que es quien ahora invoca que no tiene obligación de devolverlo.

Algunos hechos que no permiten establecer la donación por sí mismos

  1. La inexistencia de referencia al término “préstamo” en la transferencia carece de relevancia según la jurisprudencia ya que el hecho de que no se hubiera hecho constar por las razones que fuera en la hoja de transferencia bancaria que el acto era un préstamo, no impide estimar que lo sea, pues tampoco se hizo constar en la misma que era un regalo o donación.
  2. Tampoco lo será el contexto familiar, como constata la la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife de 18 de abril de 2005 “dicho “animus donandi” no se presume ni siquiera entre cónyuges o familiares cercanos”.
  3. Los aparentes “regalos” realizados en el contexto de una relación afectiva no pueden considerarse liberalidades, más bien lo contrario, tal y como ha señalado alguna sentencia: “No es presumible, desde luego, la intención de donar por el simple hecho de mantener una relación sentimental, habida cuenta de que es precisamente entre personas que mantienen relaciones afectivas de pareja o de otro tipo donde se dan con frecuencia los préstamos gratuitos como en este caso. De no existir relación afectiva alguna, dicho préstamo no se habría producido o, casi con toda seguridad, tendría naturaleza onerosa obligando al pago de intereses remuneratorios”.
  4. Finalmente, la doctrina judicial respalda que en los casos donde, analizadas las pruebas, aún puedan subsistir las dudas acerca de la naturaleza de la entrega realizada, debería declarase nulo con restitución de lo entregado, dado que el artículo 1289 del Código Civil dispone en relación a la interpretación de los contratos que: Cuando absolutamente fuere imposible resolver las dudas por las reglas establecidas en los artículos precedentes, si aquéllas recaen sobre circunstancias accidentales del contrato, y éste fuere gratuito, se resolverán en favor de la menor transmisión de derechos e intereses. Si el contrato fuere oneroso, la duda se resolverá en favor de la mayor reciprocidad de intereses. Si las dudas de cuya resolución se trata en este artículo recayesen sobre el objeto principal del contrato, de suerte que no pueda venirse en conocimiento de cuál fue la intención o voluntad de los contratantes, el contrato será nulo.

A modo de conclusión podríamos constatar las siguientes ideas:

  1. Siempre que sea posible, documente la intención con la que lleva a cabo los actos que tienen trascendencia para evitar ambigüedades que en el futuro pudieran ocasionar problemas.
  2. Si ingresa dinero sin documentar el acto, al menos tome la cautela de incluir en el apartado de observaciones o concepto de la transferencia bancaria la motivación de la misma;
  3. Si el reclamado considera la aportación como una donación, debe reunir prueba suficiente para probar que la intención del acto no fue el préstamo sino una liberalidad total y absoluta;
  4. Si los asientos de la contabilidad societaria reflejan la existencia de un crédito entre socios y empresa en la cuenta de socios y administradores, es un indicio importante tanto como acto propio de la sociedad como por la posible testifical que puede proporcionar quien prestó el servicio de contabilización.

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