La clienta acudió al bufete apurada por una junta que había convocado, pero en la que había diversas inconsistencias que generaban riesgos de reclamación por parte de una socia minoritaria insatisfecha.
Como tantas veces, la fuerza de la socia minoritaria no estaba tanto en su peso en el capital social, que no era alto, sino en su influencia en el mercado en el que operaba la empresa y que afectaba al resto de socios y a la propia viabilidad de la sociedad, la cual tenía algunas dificultades de liquidez en ese momento.
Nuestro trabajo consistió en revisar las actuaciones que había iniciado anteriormente el cliente y, en primer lugar, reajustarlas. Desconvocamos la junta inicialmente prevista, ya que nuestro cliente era administrador, y volvimos a convocar con un orden del día más adecuado y mejor preparado.
Posteriormente asistimos al órgano de administración durante la junta y dirigimos las intervenciones en la reunión. El resultado fue una mínima pacificación de las relaciones que permitiera lograr estabilidad en el mayor número de aspectos posibles para enfocar a la empresa en su viabilidad.
En los meses posteriores el cliente mismo encontró un comprador para las participaciones de la socia minoritaria que se artículo mediante una venta por un importe de diez mil euros (10.000,00 €) y la entrada de socios más estratégicos que ayudaran con nuevas aportaciones de capital al crecimiento estratégico de la empresa, lo cual se llevó a cabo mediante sucesivos aumentos de capital.