Todo proceso de creación de una startup es complejo y los errores son frecuentes. La mayor parte de quienes emprenden por primera vez carecen de formación y experiencia previas sobre cómo abordar el proceso de crear una empresa tecnológica y ágil. Las estadísticas muestran que una inmensa mayoría de los emprendimientos no sobreviven a los primeros cinco años y muchos ni siquiera el primer año de vida.

Fruto de nuestra experiencia asesorando emprendedores, podemos compartir algunos de los errores por los que han pasado las startups y que, a menudo, han sido causa de la inviabilidad de su proyecto después de un gran sacrificio personal y económico. Dado que hablamos de startups, expondremos brevemente algunos errores que se pueden apreciar de forma recurrente ya en la misma fase preliminar del Producto Mínimo Viable (PMV, MVP en Inglés).

Verificación insuficiente de la necesidad del producto en el mercado

A menudo, una idea puede ser válida para algunas personas, pero eso no significa que tenga mercado suficiente. Si el producto o servicio sobre el que se emprende no resuelve una necesidad clara o un punto débil en el mercado, el proyecto no será viable.

Por tanto, no basta con tener una buena idea, además debe resolver un problema con una demanda suficiente y, si ya hay soluciones parecidas en el mercado, entonces, debe resolverlo mejor que la competencia con una propuesta de valor claramente diferencial que incentive el interés en adquirir lo que la Startup ofrece.

El producto debe tener un alcance lo más universal posible, de modo que el emprendedor no debe caer en la tentación de considerar que lo que le parece personalmente útil lo será para cualquiera y que, por ello, será validado por el mercado. El emprendedor debe tomar conciencia de que puede incurrir en el sesgo de confirmar sus propias creencias y no validarlas suficientemente. La validación preliminar del producto debe ser lo más imparcial posible, no puede basarse en el deseo de agradar de nuestro círculo más próximo. En estos casos, quizá lo mejor sea tratar de validarlo con un proceso ciego de testeo, lo que no se debe confundir con los estudios de mercado.

Definir e iterar el producto sin interactuar con los stakeholders

A menudo el emprendedor invierte todo en crear lo que considera debe ser un producto terminado y cerrado que luego podrá vender a los clientes. Sin embargo, con frecuencia, la inviabilidad procede de no haber interactuado lo suficiente y desde fases tempranas con su público objetivo y no haber escuchado qué necesidades le piden cubrir; qué mejoras hacer o simplemente escuchar para crear una comunidad alrededor de la marca.

Construir comunidad alrededor del producto es construir marca y hacer partícipes a los clientes del desarrollo del producto permite obtener una información de primer nivel sobre los puntos débiles del producto o que el mercado no está resolviendo en productos similares.

Es importante estar interesado en las expectativas de los clientes sobre el producto, el sistema de precios, las características, la forma de entrega, etc. porque el público objetivo nos puede dar un valioso feedback e importantes dosis de realismo.

El emprendedor debe hacer un buen esfuerzo en estos aspectos, escuchar a sus stakeholders y crear su producto en base a sus aportaciones también porque le darán pistas sobre lo que funciona y lo que no. Una característica aportada por un seguidor puede ser confirmada por otros e, a mayores, puede convertirse en el elemento diferencial para ganar mercado.

No enfocarse en monetizar desde el principio

Existen muy pocos proyectos que puedan sostenerse a base de expectativas o en de rondas de financiación basadas en la acumulación de usuarios, pero sin un modelo de rentabilidad bien definido. La mayor parte de emprendedores van a necesitar monetizar cuanto antes porque los recursos económicos se queman muy rápido en muchos proyectos. Los emprendimientos son frecuentemente máquinas de quemar dinero.

Uno de los objetivos principales del emprendedor debe ser obsesionarse por encontrar la manera de monetizar y de hacerlo rápido y, a poder ser, de la forma más escalable posible.

Para monetizar rápido merece la pena enfocarse en una característica que marque la diferencia y por la que el público objetivo tenga un incentivo a pagar. Centrarse en algo mínimo que marque mucho la diferencia puede ser mejor que dotar al producto de muchas características desde el principio.

Si se detecta la variable diferencial y el público objetivo que está dispuesto a pagar por ello, el resto de las características que se desarrollen después irán dotando de valor al producto inicial y servirán para fidelizar más a la comunidad surgida a su alrededor.

Plan financiero inexistente o desorientado

Se puede sobrevivir en una primera fase con una sencilla tabla de Excel que verifica el retiro de efectivo y el efectivo disponible en su cuenta, pero una vez que comiencen a emplearse más recursos y a contratar equipo, los costes se dispararán y hace falta una planificación detallada y un control de gestión específicos.

Partidas como los impuestos y seguros sociales que son gastos periódicos que descapitalizan la tesorería a menudo no son contemplados siquiera en la estructura financiera de la actividad, por lo que al emprendedor se le agota la gasolina y progresa a duras penas.

Destinar toda la inversión al desarrollo del producto y no a su comercialización

Realizar una inversión cuantiosa solo para desarrollar el producto, tal y como el emprendedor lo ha concebido, en lugar de distribuir los recursos financieros equitativamente entre la venta del producto es un error típico que suele lastrar el negocio y hacerlo inviable.

Los emprendedores deben enfocarse en vender un producto no terminado (por eso se habla de producto mínimo viable, porque es una versión básica pero por la que ya merece la pena pagar o que ya genera tracción), porque emplear demasiados recursos en desarrollo de producto y no iterarlo mientras se comercializa supone que, para cuando estuviera acabado, se le puede haber terminado la gasolina financiera e, incluso, puede haber sido sobrepasado por otros competidores que se han quedado con su mercado gracias a un comportamiento más ágil, disruptivo y cercano al público objetivo. 

Establecimiento temprano de relaciones con los inversores

Contar con inversores estratégicos desde el primer momento no es solo contar con capital fresco, es también dotarse de experiencia emprendedora y financiera, lo que se traduce en una mentoría que puede ayudar a enfocar más adecuadamente las decisiones más importantes como pivotar el desarrollo del producto o la estrategia de negocio con la valía de la experiencia de los inversores.

Desplegar una política de relación con los posibles inversores desde el comienzo es aprovechar su saber hacer y nutrirse con sus interpelaciones. Pero no debe llevarse a cabo de cualquier manera ni cualquiera debe poder subirse al barco. Los socios deben tener perfiles tácticos que sean correlativos al plan de crecimiento de la empresa. No es lo mismo un socio capitalista que solo dota fondos que uno que, además, puede conectarnos con clientes potenciales u orientar la pivotación del negocio.

Contar con socios estratégicos y establecer las condiciones de entrada y de salida es una cuestión nuclear para los emprendedores. Estos necesitan saber todo lo que tienen que saber para no arrepentirse a futuro. La perspectiva legal ayuda a los emprendedores a progresar de forma más segura porque adopta un enfoque de riesgos y problemas que los Abogados conocemos y podemos anticipar. Cuente con nosotros para iniciar su proyecto. Las buenas bases legales son seguridad para sus pasos.

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