Cómo echar a un socio de una Sociedad

Echar a un socio de una sociedad limitada es un reto que muchas empresas enfrentan. Las razones son diversas y, a menudo, complejas.

Causas que provocan la expulsión de un socio de una Sociedad

Las causas que motivan el deseo de echar a un socio son tan variadas como lo es la misma realidad.

En nuestra experiencia, hay situaciones que obedecen a un deterioro de la propia relación entre los socios y otras en las que existen meras divergencias en la visión sobre el futuro de la empresa.

Entre los casos en que se busca echar a un socio por un deterioro en la relación, encontramos situaciones múltiples como socios que viven de rentas de la empresa y ya no aportan el valor que justificó su entrada en la sociedad; socios que compiten deslealmente contra la entidad perjudicando al resto de los socios; socios que se aprovechan de los recursos de la sociedad en beneficio propio en perjuicio de los minoritarios; empresas familiares en las que se produce una fragmentación del capital social entre los socios en la siguiente generación, etc.

Por su parte, los casos en los que se busca echar a un socio que no está alineado con los intereses del resto, suele darse por una falta de visión común sobre la evolución del negocio; la entrada de un nuevo socio más grande, etc.

Los clientes se preguntan si es posible echar a un socio que les resulta incómodo o un obstáculo para la gestión diaria de la empresa; su futura venta o crecimiento y acuden a nosotros para darles un marco de referencia.

Lógicamente, cada situación es única pues hay que valorar distintas circunstancias sin que se pueda dar una respuesta estándar para cualquier situación.

La regla general: no se puede echar a un socio arbitrariamente

En las sociedades mercantiles, con carácter general, no es posible echar a un socio con una mera decisión del socio mayoritario o del resto de los socios. Esta es la norma general.

Es así porque la Ley de Sociedades de Capital (en lo sucesivo, LSC), la normativa que rige su desarrollo,  solamente permite echar a un socio en supuestos tasados que están regulados en dicha ley o previstos en los estatutos.

Los casos limitados para echar a un socio previstos en la ley

Un primer caso es que se trate de un socio que haya incumplido su obligación de realizar prestaciones accesorias.

Las prestaciones accesorias son un tipo de compromiso que un socio puede verse obligado a adquirir como requisito previo para su entrada en el capital social, como podría ser aportar una patente sobre una invención propia; ceder un local en arrendamiento en condiciones más beneficiosas u otros acuerdos que puedan alcanzar los socios en beneficio del interés social.

El supuesto regulado legalmente por la LSC únicamente permite echar al socio que simultáneamente ostenta la condición de administrador de la sociedad y exclusivamente para el caso de que realice ciertos actos perjudiciales contra la misma como son que infrinja la prohibición de competencia o hubiera sido condenado por sentencia firme a indemnizar a la sociedad los daños y perjuicios causados por actos contrarios a la LSC, los estatutos o realizados sin la debida diligencia (Artículo 350 de la LSC sobre exclusión de socios).

Se puede echar a un socio si lo prevén los estatutos

Por su parte, el artículo siguiente de la Ley, el 351, prevé que, con el consentimiento de todos los socios, podrán incorporarse a los estatutos causas determinadas de exclusión o modificarse o suprimirse las que figurasen en ellos con anterioridad.

Es decir, que, si los estatutos prevén casos singulares en los que se puede acordar en junta echar a un socio, también se les podrá expulsar de la sociedad.

Normalmente, al crear empresas con la forma de sociedad limitada o anónima, los socios normalmente ignoran lo recomendable es que plantearse estos escenarios y regularlos.

Esto suele ser así porque los socios están más centrados en cómo entrar en la sociedad que en cómo salir.

Soluciones para echar a un socio

Como podemos intuir, los casos previstos por la ley suelen ser excepcionales ya que es infrecuente que un socio esté sujeto a prestaciones accesorias o que exista una sentencia firme en su contra por haber perjudicado a la sociedad.

En este segundo caso, además, la solución no llegará a corto plazo, pues se requiere de un proceso judicial previo que antes declare la existencia de una conducta reprochable en los términos expuestos que durará más de un año.

Al existir tantas restricciones legales para echar a un socio, nos podemos plantear si existen otras alternativas en las que poder apoyarnos.

En principio, habría dos posibles soluciones alternativas.

La más obvia es que los socios sean capaces de llegar a un acuerdo con el socio directamente.

La otra posibilidad es encontrar un incentivo para que el socio acepte un acuerdo.

En ambos casos hablamos de acuerdo porque, como hemos dicho, fuera de situaciones muy determinadas, no es una decisión que se pueda imponer.

Como hemos expuesto en alguna otra ocasión, es habitual que los socios mayoritarios se apoyen en las ampliaciones de capital para echar a un socio, pues, ante la posibilidad de verse diluido en el capital, este puede ser más proclive a llegar a un acuerdo de venta de sus participaciones, por ejemplo.

Pero utilizar un aumento de capital con esta finalidad es ilegal, puesto que supone adoptar un acuerdo en perjuicio de uno de los socios, lo que está prohibido por la LSC y podría impugnarse judicialmente.

Por lo tanto, los incentivos deben provenir por otro tipo de factores, como pueden ser el despido del socio si a su vez es empleado; mantener una política restrictiva de dividendos; ofrecer un buen precio por su participación en el capital social, etc.

Como puede observarse, echar a un socio de una empresa está sujeto a grandes limitaciones, pero no es imposible.

Es un tipo de situación que requiere analizar múltiples aspectos legales según el contexto de cada empresa como mayorías sociales; las conductas de los socios; las perspectivas económicas, etc., por lo que es recomendable contar con asesoramiento legal en todo momento, tanto para el socio minoritario si quiere defenderse, como para el mayoritario que busca la salida de aquel.

Como abogados especializados en acompañar a los clientes en estos procesos, que suelen tener complejidad legal, estamos a su disposición para cualquier necesidad que pueda tener al respecto.

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