La inscripción de acuerdos sin junta

Aunque sea relativamente habitual, es una práctica muy desaconsejable ya que es irregular y, a menudo, resulta problemática.

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La inscripción de acuerdos sin junta

La inscripción de acuerdos sin junta en las sociedades pequeñas es muy frecuente.

Pero aunque sea relativamente habitual, es una práctica muy desaconsejable ya que es irregular y, a menudo, resulta problemática.

Las empresas que prestan poca atención a los aspectos societarios suelen incurrir en una serie de vicios que, a la postre, les perjudica. Esta suele ser uno de ellos.

La inscripción de acuerdos sin junta en el registro mercantil es uno de los malos hábitos que las empresas deben evitar, ya que, salvo algunas excepciones legales, todo asiento del registro mercantil debe tener su origen en un acuerdo previo de la junta. Es decir, adoptado por los socios.

El motivo de la inscripción de acuerdos sin junta

La situación por la que se inscriben acuerdos sin junta en el registro mercantil puede deberse a distintas circunstancias.
Lo más habitual es que en una empresa pequeña donde los socios se llevan bien, la falta de tiempo los lleve a adoptar
atajos en algunos procesos siempre que se pueda. Parecido sucede con la gestoría que les ayuda.

Esto se refleja claramente en la inscripción de acuerdos sin junta. En un contexto donde los socios se llevan bien, la
asesoría que les lleva los asuntos suele enviarles las certificaciones que deben firmar los administradores, sin requerir
también el acta de junta que las respalda.

El motivo de por qué sucede esto es porque la inscripción de acuerdos en el registro mercantil formalmente requiere
una mera certificación del administrador, bien para el depósito de cuentas, bien para otros acuerdos (cuando se acude
a elevar a público los acuerdos, la notaría solo requiere la certificación correspondiente y solo cuando la certificación
deba ser literal, reflejará el tenor del acta previamente acordada entre los socios).

La ley obliga a plasmar en un acta los acuerdos que adoptan los socios en junta, de los cuales el acta suele ser
también un acuerdo si se adopta in situ, sin perjuicio de que sea elaborada por el secretario de la reunión con el visto
bueno del presidente.

La inscripción de acuerdos sin junta

Cada acta de junta debe incorporarse después al libro de actas de la sociedad, que hay que llevar ordenadamente.
Sobre el libro de actas, el administrador certifica, es decir, emite una manifestación propia por la que da fe de los
acuerdos adoptados y que figuran en tal archivo.

En la práctica, sin embargo, es habitual que las sociedades pequeñas tengan múltiples ejercicios donde el único
acuerdo de junta es el de cuentas anuales. Este tipo de actos, si hay conformidad, en la práctica, se suelen aprobar sin
sesión, es decir, sin reunión para adoptar formalmente los acuerdos sin junta, incluso por correo electrónico.

El resultado suele ser que se omite la reunión y/o que se olvida realizar el acta correspondiente.

Dado que al gestor administrativo le basta con una certificación firmada por el administrador y que los documentos de
depósitos de cuentas están plenamente normalizados y son muy repetitivos, normalmente olvidará advertir y requerir al
cliente que le remita el acta sobre la que elaborar la certificación. Esto es, elaborará la certificación él mismo y la
remitirá al cliente para que este la devuelva firmada. En el proceso, no se verificará si se ha celebrado junta ni la
existencia del propio acta.

Esto genera una costumbre perjudicial que influye en otros tipos de acuerdos y, como veremos más adelante, esto
puede representar un verdadero problema en función del contexto.

La inscripción de acuerdos sin junta legales. El domicilio social

No todas las inscripciones que figuran en el registro mercantil requieren un acuerdo previo de junta.

Entre las que no lo necesitan estarían los traslados de domicilio social. Esta decisión puede adoptarla el administrador
si los estatutos le habilitan para ello y en los términos que estos establecen.

Probablemente, la inscripción de la declaración de unipersonalidad de la sociedad por haber devenido en dicha
condición tampoco requiera acuerdo de junta, bastando con que se haga constar en escritura pública para su
inscripción, pues no es un acuerdo, es una mera constatación y el socio único no siempre es simultáneamente
administrador único, aunque ciertamente es lo más habitual que coincidan ambas condiciones.

La inscripción de acuerdos sin junta es una infracción grave

Aparte de conocer las circunstancias por las que pueden producirse la inscripción de acuerdos sin junta de forma
irregular o legal, es aún más relevante entender que este tipo de actuaciones pueden ser constitutivas de delito.

Efectivamente, sería uno de los supuestos regulados como delito en el artículo 392 del Código Penal, en concordancia
con los artículos precedentes.

Dicho precepto establece, en su apartado primero, que: el particular que cometiere en documento público, oficial o
mercantil, alguna de las falsedades descritas en los tres primeros números del apartado 1 del artículo 390, será
castigado con las penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses.

Por su parte, el artículo 390 del Código Penal establece que: será castigado con las penas de prisión de tres a seis
años, multa de seis a veinticuatro meses e inhabilitación especial por tiempo de dos a seis años, la autoridad o
funcionario público que, en el ejercicio de sus funciones, cometa falsedad:

  1. Alterando un documento en alguno de sus elementos o requisitos de carácter esencial.
  2. Simulando un documento en todo o en parte, de manera que induzca a error sobre su autenticidad.
  3.  Suponiendo en un acto la intervención de personas que no la han tenido, o atribuyendo a las que han intervenido en
    él declaraciones o manifestaciones diferentes de las que hubieran hecho.
  4. Faltando a la verdad en la narración de los hechos.

Como podemos apreciar, inscribir actos en el registro mercantil sin contar con los preceptivos acuerdos, constituye
delito gravado con distintos grados de pena.

Asesor financiero

Son múltiples las sentencias que declaran la existencia de este tipo de delito. Sirve como muestra la de Tribunal
Supremo (Penal), sec. 1ª, S 23-10-2014, nº 691/2014, que resumidamente establecía que:

La certificación asegura la realización de una Junta de la que el acusado fue secretario que no se celebró, que habría
de haber versado sobre actividades de la entidad mercantil, en particular la aprobación de cuentas y de la gestión
social, es indudablemente un documento mercantil. Así lo ha mantenido de manera reiterada la jurisprudencia (entre
otras STS 1376/1999 de 6 de octubre).

El criterio jurisprudencial aplicable a supuestos concretos relativos a la confección de certificados de juntas societarias
que ni siquiera se celebraron y que por lo tanto no pudieron adoptar acuerdo alguno, en palabras de la [STS 156/2011
de 21 de marzo), es que son documentos mercantiles falsos con potencialidad lesiva y efectos en el tráfico jurídico por
el mero hecho de ser inscritas en el Registro Mercantil. En estos casos se lesiona la seguridad y la confianza del tráfico
mercantil, y mediante la punición de la falsedad documental se protege la función que los documentos están llamados a
desempeñar en la vida jurídica al servir de medio de perpetuación de las declaraciones de voluntad allí contenidas y de
su inherente veracidad.

En el caso que nos ocupa, la certificación elaborada por el acusado reflejó como producida una reunión inexistente.
Aparentó que los socios aprobaron unas cuentas y una gestión social, cuando no fue así ya que la reunión no tuvo
lugar. Y esa certificación en cuestión se inscribió en el Registro Mercantil, lo que sirvió para el depósito de las cuentas
sociales, unas cuentas que no habían sido aprobadas. De acuerdo con la doctrina expuesta, el documento mendaz
incidió en la seguridad del tráfico jurídico, con independencia de que se haya derivado o no un perjuicio concreto para
la mercantil a la que se refería el documento, lo que no es exigible desde el punto de vista de la tipicidad.

La inscripción de acuerdos sin junta habitual se puede volver en contra

Como es de ver, la ausencia de celebración de junta para acuerdos que la requieren antes de su inscripción en el
registro mercantil puede constituir delito. Además de ello, hay otras maneras por las que puede tener un efecto
contrario totalmente indeseado.

Así es, cuando los socios se llevan bien, suelen incurrir en ciertas prácticas informales como las juntas sin sesión e
incluso, la plasmación de los acuerdos en las correspondientes actas que después deberían figurar en el libro mercantil
correlativo.

Sucede que, cuando los socios entran en conflicto, estas prácticas informales que han ganado cuerpo en el seno de la
empresa generan un contexto ambiguo y una inercia indeseable.

El socio en situación de minoría no debe verse perjudicado por esta deriva y debe interrumpir apropiadamente su
inercia para que no vea inscritos acuerdos que le perjudiquen.

Los contextos ambiguos son indeseables porque son interpretables a posteriori, sin que la interpretación que se haga necesariamente coincida con lo realmente sucedido. Por eso es preciso reaccionar a tiempo.

Si esta es la situación de su sociedad y necesita ayuda, estamos a su disposición. En todo caso, es conveniente que corrija esta práctica hacia su correcta legalidad.

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